Muros de sangre que gritan desde las entrañas,
suspiros aniquilados por la opresión mas sumisa,
aquí, donde para encontrarte necesitas estar perdido,
aquí, donde para ser alguien necesitas no ser nadie,
aquí la ley es selva y la selva es transparente,
aquí el amor no sirve, el amor es un juguete
aquí la realidad no reina porque aqui cualquiera es rey,
aquí el parnaso llora, aqui nadie es feliz,
aquí los presos llevan disfraces de civil,
mil máscaras se ponen, si pueden de marfil,
aquí el aburrimiento es el pan de cada día,
aquí los sueños rotos, víctimas de la melancolía
aquí son los sultanes, los sabios ignorantes,
aquí no se recuerda a los héroes vacilantes,
aquí los necios ríen y los soñadores lloran,
víctimas de la nostalgia de aquellos dias de oro,
de cuando la pluma viva escribía poemas sagrados,
y cuando la regla estricta eran versos numerados.
Aquellos dias que no viví, aquellos dias que lloro
y sueño con llegar a donde la ilusiones moran,
Mientras tanto sigo aquí, aquí sigo sentado,
en mi cárcel infinita, en mí mismo abandonado.
Sin embargo amo esta cárcel, prisión de muros rojos,
donde todas las personas sólo miran con los ojos,
donde el alma es ciega, obsesión de viejos locos.
Desde el mas lejano fondo mis soledades gritan,
esperando que los muros se traguen mis sollozos.
De pronto entre lamentos silenciosos despierto.
Sudor de hielo corre entre mis pensamientos,
me levanto firme de entre mil despojos,
y a lo lejos sólo veo mi prisión de muros rojos...
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